Un podcast sobre los orígenes de las zapatillas de running, basket y skate.

La llamaremos Nike

La llamaremos Nike es la historia de Nike. Como Phil Knight escogió el nombre y el logo de la marca Nike y abrieron su primera tienda para dedicarse a vender su propia marca y dejar de vender las Onitsuka Tiger importadas de Japón.

Bill, he enviado un paquete con un par de zapatillas a los entrenadores más importantes y en el interior de la caja he incluido un panfleto publicitario que dice:

“ La última palabra en zapatillas de atletismo lisas”
Japón disputa el dominio europeo en zapatillas para carreras 
¡Bill Bowerman las considera unas zapatillas espléndidas!
Para pedidos o información escriban o llamen a:
Buck knight
3659 SE Clayborne
Portland Oregon
Teléfono pr1 4059
– Esta va a ser nuestra primera campaña oficial de marketing!

Las muestras de Onitsuka seguían llegando tarde, y la rivalidad con otro distribuidor por la venta de zapatillas Onitsuka en EEUU seguía abierta. Blue Ribbon Sports había iniciado negociaciones con los japoneses para conseguir la distribución en exclusiva para todos los estados unidos, pero la guerra seguía abierta.
El ritmo de ventas era bajo, se vendían poco a poco. La idea generalizada de que los productos japoneses eran de mala calidad hacían que la venta no fuera todo lo rápida que se esperaba Buck.

El primer objetivo de ventas que se habían marcado los responsables de Onitsuka y la distribuidora BRS era vender entre cinco y ocho mil pares en su primer año completo de ventas.

Buck Knight encargó a Onitsuka la producción de 1000 pares para comenzar su distribución en estados unidos y subió el precio de venta 6 con 95 a 9 con 95, justo por debajo de la barrera psicológica de los 10 dólares, todavía bastante por debajo del precio de las adidas, que eran un poco más caras.

El objetivo de Knight era superar a adidas. Knight no tenía empleados, no tenía dinero, ni inversores, pero él lo tenía muy claro, había que tener un objetivo y su objetivo era convertirse en el Num 1.
Bill Bowerman le había repetido miles de veces que el segundo era el primer perdedor.

adidas por su parte veía que ya no estaba sólo en el mercado y fue un paso más allá en su relación con los deportistas.

adi Dassler y su mujer siempre se habían preocupado por tener una relación casi familiar con sus deportistas abanderados y de proveerles el mejor calzado posible para lograr alcanzar sus metas, pero eso comenzaba a no ser suficiente y adidas comenzó a ofrecer dinero a los atletas para que llevaran sus zapatillas en las pruebas de atletismo más importantes. adidas ofrecía 1500$ a aquellos corredores que lograran batir un récord calzando sus zapatillas.

Phil Knight se enteraba de todo esto mientras conseguía un trabajo como contable en la compañía Price Waterhouse, un trabajo que le hacía falta para poder seguir pagando sus facturas.

En 1962 adidas tenía aproximadamente a setecientos obreros trabajando en sus fábricas y exportaba a 58 países. Sus botas eran el calzado oficial de los Mundiales de Futbol de Chile, y Onitsuka Tiger, que se suponía que sería el calzado hegemónico en los JJOO de Tokio, tan sólo consiguió calzar a cinco luchadores japoneses y a cinco de los seis primeros atletas en atravesar la meta de la Maratón, mientras que adidas había calzado a noventa y nueve medallistas.
El dominio y la presencia de adidas era total.

PRIMER EMPLEADO: JOHNSON
Y mientras que a primera hora de la mañana se ponían a trabajar los 700 empleados de adidas, en
Blue Ribbon Sports estaban a punto de contratar al que sería su primer empleado. Knight conoció a Jeffrey Johnson corriendo en un encuentro de atletismo en Stanford y se cayeron muy bien.

Johnson era alto, esbelto, bien parecido, moreno con ojos azules y con una sonrisa Profident

Había sido un buen estudiante, sobresaliente en mates e inglés. Le encantaba leer y la fotografía, pero a lo que le dedicaba todo el tiempo posible era a correr, le apasionaba correr, lo hacía desde los nueve años. Y de hecho le gustaba correr pero también investigar sobre cuál era la mejor forma de correr. Le interesaba fotografiar atletas corriendo y estudiar la mejor manera de ejercitarse practicando la carrera. 

Johnson era una persona inquieta, un estudiante al que le preocupaba mucho saber qué empleo podría acabar consiguiendo con su posgrado en antropología, porque a él lo que verdaderamente le gustaba era correr y se temía que sería muy difícil poder ganarse la vida siendo un un experto en carreras de atletismo. Nadie valoraría sus conocimientos excepto, tal vez, Cliff Severn, el distribuidor de adidas.

En cuanto tuvo una ocasión Johnson se desplazó hasta North Hollywood, allí estaba Cliff Severn, el distribuidor oficial de adidas en EEUU.

Johnson, que ya conocía la dirección de la distribuidora de adidas por algunos pedidos de zapatillas adidas que había hecho por correo, supo que tenía muchas posibilidades de que Severn le contratara como agente de ventas, y efectivamente, así fue. Su amplia experiencia en el sector le convertían en un candidato ideal para la venta de zapatillas adidas en California.

Buck Knight, que seguía luchando por abrirse hueco en el mercado se enteró de que Johnson había fichado por la competencia y fue a su búsqueda con un maletín donde transportaba todos sus papeles y un par de Onitsukas.

  • Buck Knight – Están hechas en Japón, son ligeras, cómodas y rápidas. Se llaman Tigers.
    Efectivamente Johnson, las inspeccionarlas, observó que las Tiger llevaban una ligera capa de acolchado en la suela que las adidas no tenían y su aspecto era fantástico.
  • Buck Knight – Estoy buscando a alguien que me ayude a venderlas y ese alguien eres tú Jeffrey
  • Johnson – No sé Buck. Tienen muy buen aspecto, pero ahora estoy vendiendo las adidas, la mejor marca mundial de zapatillas deportivas. ¿Porque debería dejar adidas e irme contigo Buck?
  • Buck Knight – Hagamos una cosa Jeffrey: te enviaré unas zapatillas y quiero que las pruebes, simplemente quiero que hagas eso. Pronto tendrás unas Tiger en tus pies!

Para cuando Jeffrey Johnson recibió su primer par de zapatillas Onitsuka Tiger, él y su mujer estaban esperando tener su primer hijo y se había visto obligado a dejar de trabajar vendiendo adidas…para poder sostener a la familia ahora se estaba dedicando a trabajar como visitador social.

Johnson echaba de menos su relación con el atletismo pero los ingresos y su lesión en el tendón de una pierna le habían llevado a alejarse de las pistas y de las zapatillas.

Al recibir las Tiger, Johnson no demostró demasiado entusiasmo pero según su manera de ver la situación no había nada mejor que aquello en aquel momento. Las Tiger que le había enviado Knight le habían gustado, eran mejores que las adidas para entrenamientos de larga distancia. Las adidas eran más pesadas y tenían las suelas más duras…

Las zapatillas japonesas comenzaron a venderse a manos de Johnson, y según lo acordado recibiría una comisión de 1’75 dólares por cada par vendido. Por aquel entonces Johnson vendía las Tiger a 8 dólares.

Su primer día como representante se puso un par de Tigers, metió otros cuatro pares en el maletero de su Volkswagen y se fue a vender al Valle de San Fernando, a un pueblo donde se estaba celebrando una carrera…ese mismo día vendió tres pares y dos compradores le acompañaron de vuelta hasta su casa para poder comprarle un par en su número… los corredores necesitaban unas zapatillas así! Tenían las tres B famosas: Bueno, bonito, barato. 

En febrero de 1965 le hizo un pedido a Knight de 52 pares de diversos modelos (al loro con los nombres super atractivos que tenían las zapas…): las TG26A , las training TG22 RoadRunner, las TG23 “Limber Up” para trail, y las superligeras TG4 para carreras!. Un modelo conocido porque era el que habían utilizado 5 de los 6 primeros ganadores de la Maraton de Tokio. Un modelo que según Johnson era fabuloso gracias su diseño y a su precio, dos dólares inferior al de las adidas más parecidas…

Aquello empezaba a funcionar, pero Johnson tenía muchas dudas y Knight tardaba mucho en contestar sus cartas. una sensación algo parecida a lo que ahora sería: Le he enviado un whatsapp, están las dos flechitas verdes conforme lo ha leído pero no me contesta…!

Un mes después de su primera venta Johnson ya se había hecho tarjetas de visita, tenía un archivo con los nombres y datos de los principales corredores del estado y además, como no obtenía a penas respuestas de Buck Knight, había empezado a hacer su propia campaña de marketing y RRPP colocando Tigers a los principales corredores de su zona, incluso a un actor que salía en una peli de Horror con Bette Davis, la peli: “Hush, Hush, Sweet Charlotte”…

Tal era el entusiasmo de Johnson por su trabajo como representante y vendedor de Onitsuka que escribió de nuevo otra carta a Knight proponiéndole que le financiara para poder dedicar todo su tiempo a la venta de zapatillas:
“Phil, si me financias podré dejar mi otro trabajo, dedicarme al 100% a la venta de Tigers y devolverte el adelanto lo antes posible…”

Con esa propuesta Johnson consiguió convertirse en el primer empleado de BRS, en el primer vendedor a jornada completa con un salario de 400$

Con su primer sueldo Johnson montó una improvisada tienda/showroom de BRS en el apartamento que pudo alquilar. Allí vivía su familia y por allí pasaban compradores mañana, tarde y noche para llevarse unas Onitsukas… con el follón que todo aquello suponía y con las horas que le dedicaba Johnson ya os podéis imaginar que el primer trabajador de BRS estaba sacrificando su vida personal por el bien de la distribuidora. Y eso le pasaría factura a vida familiar.

No cabe duda que Johnson era un tipo peculiar, metía notas en las cajas de las zapatillas que enviaba por correo a los compradores a distancia, y su impulso creativo le llevó a proponerle una nueva iniciativa a Knight para promocionar las Tiger: 
La que probablemente sería una de las primeras acciones de marketing y ventas de la empresa.
Su idea fue regalar una camiseta con el logo de Tiger a los atletas que ganaran una carrera, como premio y testimonio de su hazaña.

Un premio que seguramente sería muy bien recibido por los corredores, ¿quién no iba a querer lucir una espectacular camiseta de entrenamiento que demostrara que eras un campeón?

Pues la idea funcionó. Johnson encargó una primera serie de camisetas serigrafiadas que estuvo regalando durante los primeros seis meses y después comenzaron a venderse solas. Todos los corredores querían una camiseta de entrenamiento Tiger, la de los campeones.

LA PRIMERA TIENDA NIKE
Knight, Bowermann y Johnson estaban haciendo mucho ruido y el ruido que llegaba a Japón, a través de las explicaciones que Knight daba a los propietarios de Onitsuka eran todavía mucho mayores.

Finalmente el 16 de noviembre de 1966 Knight firmó con Onitsuka la exclusiva para la distribución de Onitsuka Tiger para todo EEUU, y ese mismo año Jeff Johnson abría en el 3107 de Pico Boulevard. La primera tienda de Blue Ribbon Sports.

LA PRIMERA TIENDA DE NIKE SE REABRIÓ DURANTE UNOS DÍAS EN ENERO DEL 2019 COMO EXPO DE LA HISTORIA DE LA MARCA

Desde allí Johnson se hacía cargo de los pedidos, de las ventas, de la promoción y de la producción de catálogos!!!. Hacía fotos a las zapas poniendo una chaqueta negra sobre el sofá de su casa para que le sirviera de fondo y las zapas resaltaran más. Esta gente no tendría pasta pero ideas las que quieras.

EL LIBRO POLÉMICO DE BILL BOWERMANN
Mientras tanto Bowermann seguía haciendo de las suyas, nuestro estimado entrenador estaba haciendo grandes aportaciones a la empresa con diseños que se convirtieron en algunas de las mejores zapatillas de la historia de Onitsuka, y escribía un interesante pero polémico libro que trataba sobre los beneficios del jogging, un libro titulado: “A Physical Fitness Program for All Ages” que todavía hoy podéis encontrar a la venta y del que se vendieron inicialmente un millón de ejemplares.

Bowermann no era el único especialista en atletismo de EEUU pero quedaba claro que sí que, ¡era el más influenciador!

Pensarás que eso le debió de ir muy bien a BRS, que probablemente fue así, pero curiosamente Bowermann decía en su libro que la gente no se dejara engatusar por el marketing de las marcas de zapatillas de running, que lo único que necesitaban para salir a correr eran sus piernas y su ilusión por adelgazar y estar más en forma
… “ El único equipo que usted necesita es usted mismo”… decía el.

Y he dicho que el libro fue polémico porque tras publicarse el libro salieron a la luz unos estudios que decían que correr era perjudicial para las rodillas, los pies y las espinillas. Osea como cuando ahora nos dan la brasa durante una semana en la tele, en la radio y en la prensa que, por ejemplo, el azúcar moreno es buenísimo, mucho mejor que el blanco. Y al poco tiempo nos dicen que cuidado peligro de muerte, que la mayoría del azúcar moreno lo pintan unos ratones con rotuladores Carioca marrones a la luz de la luna y son malos malísimos.

LAS AZTECA GOLD
Bueno pues entre luchas por la distribución, guerras de precios, nuevos empleados que hacían de las suyas a falta de recursos de organización y de seguimiento, un empresario genio loco que se las articulaba como podía para sacar los números adelante y un entrenador genial que no paraba de dar a luz innovadoras zapatillas de running teníamos a adidas, que de cara a los JJOO de Mexico de 1968 tenía preparadas las Azteca Gold.

Pero Bowerman, que siguiendo los consejos de los médicos que habían realizado los estudios sobre la afectación del running sobre el físico de las personas. Había diseñado unas zapatillas que aunaban las mejores prestaciones de Onitsuka y alzaban los talones en 9’5 mm, 4 menos de los aconsejados por los médicos pero más estéticas según los japoneses. Esas zapatillas iban a ser las Onitsuka TG24, pero Bowerman pensó que deberían de tener un nombre más atractivo que homenajear la sede de los próximos JJOO Olímpicos de México, y pensó en llamarlas Azteca.

AQUÍ SE VA VE UN FOLLÓN…
Las zapatillas tuvieron ese nombre durante un tiempo hasta que el 13 de febrero de 1968, recibieron una carta del headquearter de adidas en Alemania prohibiéndoles usar ese nombre, ya que ya tenían registrado ese nombre para unas zapatillas de atletismo. Los abogados de adidas, agazapados entre cajas de zapatillas, frankfurts y jarras de cerveza. Les dijeron: «amigos, ni se os ocurra llamarle Aztek a vuestra zapatilla, que os metemos una demanda que os ponemos firmes».

Y en la siguiente escena vemos a Knight y Bowermann sentados en la terraza de un bar de Salou, tomando el vermut y entre oliva y oliva anotando nombres de zapatillas en una servilleta de papel:

  • Achilles…
  • No
  • Artemis…
  • No, no, nombres griegos no Bill… Han de ser Mexicanos…
  • Oye, ¿y como se llamaba aquel tío que se cargó a los Aztecas?
  • Eh!?..Mmmm, a quién te refieres…?
  • Si hombre, aquel que les metió caña…
  • Ah si…. ehhhh… Cortés, Cortés… Hernán Cortes…
  • Pues yaaa lo tenemos Phil… las llamamos Cortés y marchando que es tarde… Camarero! otra de patatas bravas!….

Y así fue, esta es la historia real, verídica, de como fueron los hechos.
Los de Blue Ribbon Sports decidieron llamarlas Cortez!

Las ventas de Onitsuka en el mercado americano era sustanciosas, pero Blue Ribbon Sports seguía sufriendo los retrasos en la entrega de los pedidos y seguían recibiendo zapatillas erróneas desde Japón. Osea que a lo mejor habías pedido 2000 zapatillas azules y te las enviaban naranjas. 

De modo que resumiendo mucho, Blue Ribbon Sports tenía dificultades para vender y crecer con los problemas que le daba Onitsuka y Onitsuka, como no, quería seguir creciendo de forma independiente en EEUU. Y cuando hay grandes cantidades de dinero de por medio, tal y como se titulaba aquella serie de los ochentas: «Los problemas crecen».

Onitsuka pretendió asociarse con BRS y quedarse el 51% de la empresa y Knight por tanto debía escoger entre quedarse fuera o crear su propia marca. Era el todo o la nada.

EL SWOOSH. EL LOGO DE NIKE DISEÑADO POR CAROLYN DAVIDSON
Knight, Johnson y otros dos importantes personajes de la historia de Nike de los que no os he hablado se reunieron en Portland para escoger un nombre y una nueva imagen para la compañía. Ahí estaban. Un grupo de cuatro colegas en torno a un mesa escogiendo de entre los bocetos que les había presentado Carolyn Davidson una estudiante de arte amiga de Buck Knight. El le había pedido un logotipo para poner en el lateral de las zapatillas y por el momento no veían nada sobre la mesa que les convencer.

Ninguno de los logos de Nike diseñados por Carolyn les parecía lo suficientemente bueno. El diseño de las tres bandas de adidas les tenía bloqueados, las tres bandas eran muy visibles y al mismo tiempo funcionales. Las 3 bandas, además de servir de logotipo ayudaban a estabilizar la zapatilla.

Carolyn se había pasado horas y horas buscando que la creatividad le encontrara trabajando para poder diseñar un logo que expresara apoyo, velocidad y movimiento, tal y como le habían pedido.
Carolyn les explicó que un logotipo que reuniera la características del apoyo y al mismo tiempo del movimiento era incompatible, ya que el apoyo es estático y obviamente el movimiento no.

La artista les había presentado el logo Nike que todos tenemos en la cabeza de entre todos aquellos esbozos, pero los 4 integrantes de BRS estaban obsesionados con el logo de las tres bandas…. hasta que Knight les recordó que tenían que escoger uno sin más dilación y dejar de darle vueltas al asunto.

Finalmente escogieron el famoso logo de Carolyne Davidson por descarte. Tenía que ser ese.

Poco después de decidirse por el logo recibieron en la oficina de la todavía Blue Ribbon Sports la carta de un atleta que se interesaba por las zapatillas Swoosh Fibre de nylon que había vendido Johnson en Oregón… eran las Onitsuka Tiger Maraton!

En 1967 se habían estrenado entre otras las películas “La leyenda del indomable”, “Casino Royale”, “Bonnie and Clyde” y “F de Flint” y el entrenador de campeones de Oregón recibía en su despacho una caja con un contenido muy especial, las nuevas Tiger Marathon. Bowerman había pedido a los japoneses que fabricaran una zapatilla con una suela con tacos y un upper ligero como el que el había creado artesanalmente para sus corredores… pero lo que recibió Bowerman no fue exactamente lo que esperaba, era mejor, mucho mejor… eran unas zapas con una suela fantástica y una parte superior de dos capas de nylon impermeables cosidas y divididas entre si por una fina capa de espuma. 

Onitsuka las había confeccionado utilizando el material restante de una producción de botas para el Antártico. Preciosas… Eran unas zapatillas muy diferentes a todo lo que se había visto nunca en USA.

En Boston, nuestro estimado primer vendedor de Blue Ribbon Sports veía también por primera vez unas zapatillas de nylon y sería la primera vez que los Estados Unidos tendrían a alguien corriendo sobre sus tierras con unas zapatillas que silbaban al rozarse, era el silbido del Swoosh… El nombre que Nike registraría tiempo más tarde para bautizar su logotipo.

Onitsuka se iba a enterar tarde o temprano de los planes de Knight y rompería el acuerdo. BRS se encontraba en una situación financieramente muy delicada, y además se enfrentaba a una nueva etapa en la que tendría que comenzar a vender unas zapatillas con un nombre y un logotipo nuevo que nadie conocía. Tan sólo tenían a favor un factor muy importante, Onitsuka se iba a meter a jugar en un terreno desconocido para ellos y los de BRS jugaban en casa.

En un momento en el que para adidas la prioridad del mercado era Europa y que Onitsuka estaba centrada en Japón, BRS tenía el campo libre para establecerse. Ahora tan sólo faltaba el nombre.

(Sonido teléfono….)

  • Johnson – Si? Quién es? son las 3 de la madrugada!!!
  • Woodell- Johnson, soy Woodell…tenemos un problema!!!
  • Johnson –Ah, si Woodie, ¿no me digas? Es acaso esto algo nuevo…? Para eso me llamas a las tres de la madrugada, no podrías habérmelo dicho mañana…
  • Woodell – John, necesitamos un nombre para mañana por la mañana!!!
  • Johnson – Cómo, …¿porque?….
  • Woodell – Kignt me ha llamado y me ha dicho que necesitamos decidirnos por un nombre antes de las 9 de la mañana, que es cuando la imprenta va a comenzar a imprimir las cajas de las zapatillas… Me ha dicho que si no se nos ocurre nada que no hay problema, que les pondrá “Dimension Six”!!!
  • Johnson –Pero que me estás contando? De dónde ha sacado ese nombre de película de marcianos…?
  • Woodell – Joder, pues piensa tú en otro mejor John!!!
  • Johnson – Bengala! para dar por el saco a los tigrecitos de Onitsuka!
  • Woodell – Si hombre….
  • Johnson – Bueno oye, yo me voy a dormir Woodie, esto es de risa… de risa por no llorar…
  • Woodell – Piénsalo con la almohada John!…
    (Sonido despertador)…  RIIIING
  • Johnson – Ya lo tengo!….
    (Sonido teclea teléfono)…
  • Johnson – Woodie, ya lo tengo! La llamaremos NIKE, el logo es como las alas de la diosa griega, la diosa de la Victoria!!!… además es un nombre corto y potente…ya lo tenemos, ya tenemos nombre!!!

Knight había firmado un contrato con Onitsuka para la distribución en exclusiva para todos los EEUU que finalizaba el 31 de diciembre de 1972.
El 18 de junio de 1971 se pusieron a la venta las primeras zapatillas NIKE. Los inicios no serían fáciles, pero ya había nacido,
ya existía NIKE!

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