Un podcast sobre los orígenes de las zapatillas de running, basket y skate.

La formidable historia del Nike AIR – con JUMI

NIKE LDV y ELITE
Esta es la formidable historia del NIKE AIR. El invento de Frank Rudy, la fábrica secreta y las Tailwind, el primer modelo AIR, estrenado en la Marathon de Honolulu en 1978. Una historia que nunca olvidarás explicada con la collab de Luis Miguel JUMI.

A finales de los 70 adidas era todavía la número uno en Alemania y en cualquier parte del mundo en la que se jugara al futbol, pero Nike estaba conquistando rápidamente la primera posición en el sector del running, y la popularidad de aquel deporte era tal en aquel momento que si conseguían liderarlo, tendrían la oportunidad de dominar todo el mercado estadounidense.

En 1978 Nike inventó las cámaras de aire y con ellas unas zapatillas que revolucionaron para siempre el mundo del running y de la cultura sneaker. 
El AIR fue desarrollado por un ingeniero aeroespacial, un maratonista de Minnesota con un tiempo de 2:19 y por viejos fabricantes de calzado de Nueva Inglaterra.
 Tardaron seis años en conseguirlo y las presentaron en la Maraton de Honolulu. No te pierdas esta apasionante historia contada por LuisMiguel JUMI, uno de los mejores coleccionistas de zapatillas vintage de Europa.

Necesitaban hacer de Nike un sinónimo de las carreras. Si no hacían nada al respecto adidas ampliaría su supremacía a todos los deportes. Antes de mediados del 77 la mayoría de zapatillas Nike no eran tan buenas como las de adidas, un aspecto que ambas compañías reconocían en mayor o menor medida.

Pero a medida que pasaba el tiempo Nike sacaba al mercado más y más modelos que innovaban y que proponían nuevas ideas en torno al calzado para carreras.

Nike creó modelos que definirían el futuro de las zapatillas de carreras modernas,
con hormas ensanchadas, suelas Waffle y confeccionadas con nylon de vivos colores. Eran suaves, ligeras y cómodas.

Mientras Nike apostaba por crear nuevas zapatillas que tenían en cuenta las necesidades de los estadounidenses que corrían sobre asfalto u hormigón, adidas seguía produciendo zapatillas tan sólo pensadas para corredores europeos que corrían sobre senderos de tierra.

Los agentes comerciales estadounidenses de adidas comenzaron a referirse a algunos de sus modelos de zapatillas como “las lesionadoras”.

NIKE ÉLITE Y NIKE LDV
En 1978 Nike lanzó las Long Distance Vector, más conocidas como LDV.
El modelo LDV de Nike resultó ser un top de ventas,  era una de las primeras zapatillas que disfrutaba de una amplia superficie de mesh en la zona del empeine.

Como las “Elite”, unas zapatillas que creó Jeff Johnson juntando lo mejor de diversas zapatillas, las suelas Waffle de Bowerman, la construcción tipo mocasín de adidas, el upper de Nylon de las Onitsuka Tiger y su propia horma curva. El resultado fueron las zapatillas más ligeras de carreras que había en el mercado, con un interior tan suave que te hacían sentir como si llevaras unas zapatillas de andar por casa.

NIKE ELITE_años 70

Los trabajadores y deportistas de Blue Ribbon Sports, distribuidora de la que tanto os he hablado en mis programas anteriores, decían que las zapatillas diseñadas por Johnson tenían un estilo y una confortabilidad inigualables. Cuando Phil Knight vio por primera vez aquellas zapatillas elogió a Johnson con un “No está mal”. Menudo era Knight….!

NIKE LDV Long Distance Vector

RUDY, EL INVENTOR
Nike seguía buscando nuevas maneras de progresar y uno de los avances más significativos de su historia estaba todavía por llegar. Su futuro saldría de la mente de una persona capaz de crear algo nuevo y funcional.

Y si alguien necesitaba ser más persistente que un vendedor era un inventor, como Frank Rudy.

En 1969 Frank Rudy había sido director corporativo de nuevas tecnologías para la compañía aeronáutica Rockwell, donde tenía la responsabilidad de obtener patentes sobre los inventos más prometedores que se hacían en la empresa y encontrar aplicaciones para ellos fuera de la industria aeroespacial.

Cuando en 1969 Rockwell Internacional reestructuró su plantilla durante una gran depresión que sufrió la industria, Rudy renunció a aceptar un nuevo puesto que le ofrecía la compañía al  considerarlo como una degradación. 

A los 45 años de edad Rudy vivía con su esposa y su hija en la calle San Fernando, un suburbio de Los Angeles, desde donde soñaba con poder irse a esquiar algún día y desde donde ahora tendría que comenzar a buscar un nuevo trabajo.

– ¿Que es lo que realmente te gustaría hacer? le preguntó su esposa Margie:

  • Pues ya lo sabes Margie, si no tuviéramos una hipoteca que pagar y una hija a la que criar me encantaría poder dedicarme a esquiar.
  • ¿Y porque no piensas en algún invento que tenga que ver con el esquí, Rudy?
  • Margaret, creo que has tenido una idea genial… Este va a ser mi nuevo reto..

A Rudy le motivó mucho la propuesta que le había hecho su mujer y empezó a diseñar botas para esquiar. Rudy sabía, por experiencia personal, que las botas de esquiar eran por lo general muy incómodas y que algunas hasta llegaban a producir tanto dolor que te impedían poder disfrutar de la práctica del esquí.

Analizando el problema resolvió que probablemente una de las mejores maneras de conseguir que las botas fueran ajustables y confortables sería alcolchando el interior con una serie de cojines rellenos de aire.

LAS PRIMERAS PATENTES
El concepto no era nuevo. Muchos años antes varios inventores habían tratado de insertar aire en el interior del calzado.
La primera patente de suelas con aire se registró en la oficina de patentes de EEUU en 1882 y tras aquella primera invención se habían registrado hasta 70 nuevas ideas más, pero ninguna de ellas había conseguido prosperar.

En 1970 Rudy se asoció con Bob Rogert, otro ex empleado y compañero de Rockwell Internacional experto en sistemas aero espaciales que tenía grandes habilidades técnicas y con el que podría hacer un buen tándem en el desarrollo de su nuevo proyecto.

Rudy y Bob se dedicaron en cuerpo y alma a investigar, diseñar y crear los primeros prototipos de cojines de aire. Hicieron muchísimos ensayos y a principios de los años 70 estaban preparados para dar el siguiente paso y buscar una empresa que apoyara económicamente su investigación y les permitiera producir las primeras unidades de test.

Su búsqueda no dio buenos frutos. Head Ski, la única marca de esquí que estaba dispuesta a apostar por aquel invento fue absorbida por otra compañía y el acuerdo quedó en papel mojado, de modo que Rudy y Bob vieron como su proyecto adaptado a las botas de esquí se esfumaba y tuvieron que buscar otros productos a los que poder adaptar su cojines de aire, y tras estudiarlo decidieron poner su objetivo en las zapatillas de carreras.

LAS PRIMERAS SUELAS DE AIRE
Sus cámaras de aire podrían resultar muy beneficiosas para los corredores, amortiguando el impacto del peso del cuerpo sobre la superficie y optimizando el uso de la energía durante la carrera. Pero ahora tenían que adaptar su invento a la superficie semi curva de las suelas de las zapatillas, y comenzaron a trabajar en el desarrollo de una delgada bolsa de poliuretano que estaría preparada para ser insertada en el interior de las zapatillas, como un plantilla.

Finalmente pudieron producir su primer prototipo y convencieron a Bata, la mayor fábrica de calzado del mundo, de que hiciera un test con 50 de sus primeras aerosuelas.

La primera tanda funcionó muy bien, pero la segunda, hecha con una fórmula distinta debido a la crisis petrolera, dio malos resultados y estalló como un petardo en las oficinas de Bata, desbaratando de nuevo los planes de Rudy y Bob.

ADIDAS DESCONFÍA DEL AIR
Al borde de la bancarrota y sin tener apenas margen de maniobra Frank Rudy se propuso ir a por todas, y se fue a visitar a la por aquel entonces mejor marca deportiva del mundo. Se armó de valor, preparó una presentación y se desplazó hasta Landersheim, Francia, para ir a visitar a adidas.

La marca alemana mostró interés por las aerosuelas pero tras largas horas de conversación y negociación, Frank Rudy vió como le dejaban sobre la mesa un borrador de contrato que incluía unas condiciones económicas y unas cláusulas muy distantes a sus pretensiones y tras quedarse pensativo mirando al infinito, giró su mirada hacia su interlocutor, le dio las gracias, le levantó y se fue sin firmar.

Los alemanes, según contó años después un jefe de producción retirado llamado Wolf Anderie, no creyeron que fuera viable introducir aire en suelas de zapatillas para producciones masivas y subestimaron las aerosuelas de Rudy.

No en balde, estando en las oficinas de adidas en Francia, Rudy escuchó en la sala de espera a un empleado de adidas que hablaba de un nuevo fuerte competidor que estaba vendiendo muchísimas zapatillas de carreras en California, un estado donde el running estaba viviendo un Boom sin precedentes.
Nada mas cerrase la puerta de adidas tras el, Rudy lo tenía muy claro. Iba a por Nike.

Al sur del California iba a celebrarse la feria de la industria deportiva de Anaheim y allí Nike iba a tener un stand, de modo que ese sería el lugar perfecto para darse a conocer.
Rudy consiguió una cita con Phil Knight y adquirió un par de zapatillas de la talla 9, la talla de Knight. Instaló las aerosuelas en su interior y se desplazó hasta California para que el fundador de Nike pudiera probarlas.

Phil Knight se puso las zapatillas y salió a correr con ellas, un momento mágico y decisivo en la historia del calzado deportivo que nadie inmortalizó. La primera vez que Nike utilizaba unas zapatillas con cámaras de aire. 

PHIL KNIGHT PRUEBA LAS AIR
Phil Knight dio un par de vueltas a las pistas de atletismo de Beaverton y tras probarlas llegó hasta donde le esperaba Rudy… las suelas se habían ido desinflando a lo largo de la carrera pero Rudy confiaba en que Knight hubiera podido tener una buena experiencia…

Y al llegar Knight le dijo: “Son excelentes, mientras duran…” Rudy, no pudo dar saltos de alegría pero sintió en su interior como la adrenalina recorría  todo su cuerpo. Phil Knight, acababa de darle el ok a su invento. Ahora había que ponerse manos a la obra. 

Tras recibir indicaciones de Phil Knight, Strasser redactó un acuerdo al que Rudy se adhirió y comenzó un proyecto que duraría seis meses. Seis meses de tiempo para comprobar si las aerosuelas serían capaces de dar buenos resultados.

LA PRUEBA DE JEFF JOHNSON
Nada mas darse a conocer el proyecto el primero en probar las zapatillas con aerosuelas fue Jeff Johnson, el corredor, vendedor, propulsor del nombre de Nike y primer empleado oficial de la compañía, cogió una de aquellas plantillas infladas con aire, las introdujo en unas zapatillas y salió a correr con ellas.
Le gustó la amortiguación pero el material de las aerosuelas producía calor, roces y podía llegar a causar ampollas.

La idea era buena pero el calor que producían era un handicap importante. La solución apuntaba a que lo mejor sería introducir las cámaras de aire en la media suela, como una loncha de queso en medio de dos rebanadas de pan.

Las zapatillas de deporte solían tener una media suela de material esponjoso, que debido al peso y los impactos soportados se deformaba y aplastaba con el tiempo. 

Los corredores le daban mucha importancia a la media suela, porque era el material que les permitía correr sin sufrir los impactos del peso de su cuerpo contra la superficie. Sin embargo correr con medias suelas deformadas no era bueno para la pisada y era un problema sin solucionar. Si Nike conseguía ponerle aire a las medias suelas probablemente se solucionaría el problema del desgaste y la deformación y las zapatillas darían muy buen resultado.

El reto al que se enfrentaban era mayúsculo: querían conseguir que las cámaras de aire se mantuvieran inamovibles, estancas e intactas. Que fueran lo suficientemente gruesas y resistentes como para poder resistir golpes y rozaduras corriendo a través de los senderos, pero sin perder la flexibilidad ni la capacidad de amortiguación que tanto apreciarían los corredores.

Los materiales que necesitaría Nike para producir las cámaras de aire tenían que ser porosos para que las suelas fueran flexibles y al mismo tiempo lo suficientemente densas como para no dejar que se escapara el aire. Y una de las claves estuvo en sustituir el aire por una mezcla de gases patentados por Frank Rudy que no podrían escapar de las cápsulas de Uretano que los contendría.

En 1978 el equipo seguía investigando pero Nike tomó la decisión de entrar en producción.

Poco tiempo antes Nike había adquirido en Saco, una ciudad estadounidense industrial ubicada en el condado de York, un antiguo complejo de fábricas de ladrillo rojo que había estado abandonada tras dedicarse históricamente primero a la producción de tejidos de algodón y después a la producción de calzado de lona con suelas vulcanizadas.

LAS FÁBRICAS – EL EDIFICIO 108
Aquellas fábricas fueron adquiridas por Del Hayes, uno de los primeros empleados de Nike. Hayes se desplazó hasta Saco en búsqueda de unas máquinas vulcanizadoras que andaban buscando para la producción de suelas Waffle y vio la oportunidad de adquirir aquellas fabulosas aunque ruinosas fabricas por un precio muy bajo.

Hayes se instaló en el Hotel Sleepy Hollow y desde allí comenzó a preparar la infraestructura necesaria que tiempo después ayudaría a producir las primeras cámaras de aire en serie. Hayes contrató a Dave Stearn, un ingeniero con conocimientos de electricidad, refrigeración e hidráulica que haría un excelente papel como director de orquesta.

Su primera tarea era conseguir remodelar el edificio 108, una gran nave de robustos ladrillos sin techo que se conectaba mediante un largo pasadizo con la fábrica principal. Y Dave Stearn contrató a los primeros veinte empleados que se presentaron para poner en marcha aquellas ingentes reformas: Entre ellos un ex maquinista de la marina, un plomero, un carpintero, un soldador y un gigantón con una cicatriz y un defecto en la vista que le impedían poder mirar de frente, que estaba deseando entrar en un Monasterio y cantaba himnos religiosos durante los ratos de descanso.

Cuando el edificio estuvo listo Hayes le preguntó a Stern si su pintoresca cuadrilla sería capaz de trabajar en la producción de un nuevo producto y Stern le aseguró que sí. Aquel equipo de trabajadores era excepcional, habían sido capaces de levantar un edificio de sus cenizas haciendo frente a mil y un problemas y serían capaces de cualquier otra proeza. Era un grupo de personas con muchas habilidades y muy trabajadora.

Hayes los reunió a todos en su oficina. Muchos de ellos miraban a su alrededor con los ojos abiertos como platos. Nunca habían entrado en una oficina con alfombras en los suelos, cuadros y una amplia mesa de reuniones de madera brillante. Hayes les explicó que iban a formar parte de un nuevo proyecto. Bajo ningún motivo podrían revelarle a nadie que estaban haciendo allí. Todo lo que hicieran y vieran debería permanecer en absoluto secreto y tendrían que firmar un contrato de confidencialidad.

EL EDIFICIO 108
Por razones de seguridad el edificio 108 se dividió en dos zonas, con entradas y sistemas de acceso con tarjeta de seguridad separados.  En un piso se creó el departamento encargado de crear las aerosuelas, y en otro el de encapsular las aerosuelas en espuma de poliuretano. Las medidas de seguridad eran tan estrictas que en la fábrica principal comenzaron a surgir rumores que decían que en el edifico 108 tenían la misión de crear corredores olímpicos.

LA MARATÓN DE HONOLULU
En el edificio 108 el equipo de Hayes ya se había puesto manos a la obra y tal y como sucedió durante las obras de reforma de la nave surgieron mil y un obstáculos. No sólo durante el proceso de prueba y error si no también con la maquinaria. Como cuando las dos máquinas de moldeo valoradas en un millón de dólares cada una llegaron con el manual de instrucciones en alemán. Pasado un tiempo el proceso de producción obtuvo su primera fecha límite.
Los chicos del 108 recibieron una notificación desde Beaverton que les anunció Hayes:
Nike quería que las primeras zapatillas con aerosuelas estuvieran listas para la Marathon de Honolulu.

A penas quedaban unos meses para poder entregar el nuevo y revolucionario producto de modo queStearn y Hayes tuvieron que organizar equipos que trabajaran en turnos de 12 horas.

El 31 de octubre de 1978 se produjeron al fin las primeras aerosuelas de gas y al querer introducirlas en las zapatillas surgieron nuevos problemas. Las aerosuelas se dilataban o encogían al salir de los moldes de modo que variaban de tamaño y con frecuencia se enroscaban sobre sí mismas. Tuvieron que inventar unos soportes que las mantuvieran estiradas y el lubricante que se utilizaba para sacarlas de los moldes impedía que se adhiriera a la cola para pegarlas, de modo que también tenían que limpiarlas antes de pasar al proceso de pegado.

La producción era muy lenta e interrumpida. Unos días conseguían producir cinco pares, otros días ninguno…

Hasta que poco a poco consiguieron sacar una docena y finalmente una caja entera. La ilusión y el orgullo de pertenecer a un gran proyecto lo podía todo. El objetivo se encontraba cada vez más cerca!

Un buen día recibieron la visita del mandamás. Phil Knight quería visitar el edificio 108, el edificio desde donde se estaba desarrollando el proyecto más revolucionario de la marca. Durante aquella visita Knight de reunió con Stearn y Hayes y les reveló un secreto: Las primeras zapatillas con aerosuelas se llamarían Tailwind!

LDV PARA LAS TAILWIND
Para producir las Tailwind escogieron el mismo diseño, los mismos materiales y suelas que ya se estaban utilizando para producir las exitosas LDV, con la importante diferencia de que la suelas de las Tailwind albergarían en su interior las revolucionarias aerosuelas que se estaban produciendo en Saco.

Apenas terminaron de producirse las primeras muestras de las Tailwind, Nike comenzó a investigar sobre como podría vender los beneficios de las zapatillas con aerosuelas.

A excepción de las pruebas que hicieron corriendo Phil Knight y Jeff Johnson, nadie había hecho todavía un estudio ni había datos específicos sobre lo que realmente podían llegar a aportar aquellas suelas. Había llegado el momento de que los laboratorios le aportaran a Nike datos sobre los que poder construir un relato creíble y seductor. El marketing tenía deberes por hacer.

EL MARKETING!
Lo primero que analizaron es la estabilidad, para comprobar hasta que punto las quejas de algunos corredores sobre la inestabilidad de las cómodas aerosuelas podía ser crítica y analizaron también las ventajas de la amortiguación, midiendo la diferencia en gasto de energía que necesitaba un corredor que corría con aerosuelas frente a uno que corría sin ellas.

Los investigadores compararon las LDV frente a las Tailwind. Las dos tenían la misma suela y la misma construcción básica, pero las LDV no tenían aerosuelas en su interior y las Tailwind sí.

Las Tailwind eran más pesadas, lo que hacía suponer que el atleta necesitaría gastar más energía para correr con ellas, pero el resultado mostró que las Tailwind absorbían un 10% del impacto de los pies contra el terreno, y que por tanto los corredores que corrían con ellas consumían como término medio un 3% menos de energía.

Era un estudio poco convincente y el mismo Phil Knight reconocía que las suelas con cámaras de aire tal vez no fueran útiles para todo el mundo, refiriéndose a que sólo determinados atletas encontrarían beneficios corriendo con las aerosuelas, pero eran datos que podían aceptarse como positivos.

MARATON DE HONOLULU
El primer evento deportivo que Nike había marcado en el calendario para presentar las Tailwind ya estaba cerca, la famosa Marathon de Honolulu iba a celebrarse al cabo de unas pocas semanas. Las Tailwind tenían que estar preparadas para el lanzamiento.

Y Nike decidió hacer un cambio estético que resultaría determinante en el éxito de la zapatilla, sustituyendo el tono gris neutro del tejido de las Tailwind por un color plateado brillante que le aportaría un aspecto ‘High Tech’, de alta tecnología que causaría sensación.

El cambio transformó el aspecto de las zapatillas. Lucían espectaculares y transmitían la sensación de estar preparadas para ayudarnos a alcanzar cualquier meta en tiempo récord. Nike las pondría a la venta a 50 dólares, posicionándola como la zapatilla de carreras más cara de la marca y una de las más caras del mercado.

Los empleados del edificio 108 trabajaron hasta la madrugada para conseguir tener listas todas las zapatillas, y el 30 de noviembre de 1978 (el mismo día que yo cumplía 6 años) Nike puso a la venta en seis establecimientos de Honolulu 230 pares de las Tailwind que se agotaron en menos de 24 horas.

NIKE TAILWIND Silver-Gray-Blue

AEROSUELAS / AIR 
Las aerosuelas inventadas por Frank Rudy pasaron a conocerse como las suelas AIR, una marca registrada por Nike que se daría a conocer al mundo mediante un anuncio en el número de diciembre de la Runners World de 1978.

Mostraba el biplano de Wilbur y Orville Wright en una foto color sepia con el título: “Kitty Hawk” , refiriéndose a la primera máquina voladora diseñada, producida y probada en la población Kitty Hawk de Carolina del Norte.

El texto del anuncio decía:
«Un viaje desde Kill Devil Hill dio inicio a los viajes en avión.
En invierno de 1903, después de tres años de prueba y desilusión, y después de lanzar una moneda al aire con su hermano, Orville Wright voló varios metros en pocos segundos.
La gente había intentado sin éxito poner aire en las zapatillas incluso antes de que los hermanos Wright crearan su primera máquina voladora. Y nosotros ya lo hemos hecho. Una cámara de aire para los corredores.

No ha sido fácil. Ha sido inventada por un ingeniero aeroespacial, desarrollada por un maratonista de Minnesota con un tiempo de 2:19 y por viejos fabricantes de calzado de Nueva Inglaterra.
Han tardado seis años.
Las zapatillas se llaman Tailwind.
Los corredores que han probado las Tailwind han sido reacios incluso a devolver los prototipos. Dicen que es la zapatilla más cómoda que jamás han usado.
Dicen que las rodillas y las piernas no se cansan tan rápido, y hablan sobre el aumento de la resistencia y la capacidad de correr largas distancias.
Y antes de preguntar, las Tailwind no se desinflan.
Los hermanos Wright no pensaron en el Concorde o el Apolo 11, pero nosotros estamos mirando más allá de las Tailwind.
Creemos que esto es lo más revolucionario que hemos hecho nunca.
Creemos que estamos creando la próxima generación de zapatillas deportivas.

Aquel anuncio no mostraba las zapatillas, ni falta que hacía. Nike se había llevado las Tailwind de gira para darlas a conocer a todo el país. Todos los vendedores de Nike habían podido verlas y conocer sus virtudes y muchos corredores, como los de la Maraton de San Diego, también las habían podido ver expuestas.
El trabajo de marketing de Nike produjo una demanda sin precedentes. Las tiendas recibían encargos y dinero por adelantado de clientes ansiosos por conseguirlas.

La marca Brooks reaccionó diciendo que próximamente lanzaría al mercado unas zapatillas con bombas de aire inflables y Converse dijo que no fabricarían nada similar porque creían que las aerosuelas podían resultar perjudiciales y peligrosas.

PRIMERAS CRÍTICAS DE LAS TAILWIND
Los pedidos no cesaban pero en marzo de 1979 las Tailwind comenzaron a recibir malas críticas.

En muchas ocasiones, no en todas, los empeines de las Tailwind se destruían sin a penas sentido y comenzó a correr el rumor de que las suelas de aire se reventaban, debido a que el término que se utilizaba para describir que el tejido del empeine se había destruido era reventar, y el boca a boca hizo que la gente acabara creyendo que lo que reventaban eran las suelas en lugar de los empeines.

LOS EMPEINES BOICOTEADORES PLATEADOS
El invento de Frank Rudy no estaba dando problemas sin embargo, tras largas semanas de investigación, Nike se dio cuenta de que el color plateado que habían decidido utilizar para que las zapatillas lucieran espectaculares, contenía diminutas partículas metálicas que actuaban como micro cuchillas de afeitar que cortaban el tejido del empeine, destrozándolo sin piedad, desmenuzando la zapatilla cada vez que el corredor ponía el pie en el suelo.

Muchos corredores estaban consiguiendo muy buenos resultados con las Tailwind, mejorando por ejemplo su tiempo hasta en tres minutos, y otros muchos decían que aunque el empeine acabara destrozándose, notaban una sensible mejora en su cuerpo tras correr con suelas AIR, al no castigar tanto las rodillas…

pero comenzaban a aflorar distintos rumores y problemas a parte de la pintura plateada… Algún corredor había comentado que los contrafuertes del talón se separaban de la plantilla y otros que tras correr los primeros 30km de una maratón, los últimos 10 las zapas se hacían pesadas y sentían como si llevaran unas botas de combate en los pies…

De modo que Nike decidió organizar un encuentro en la Marathon de Boston para hablar de sus nuevas zapatillas AIR, dispuestos a despejar dudas y contestar todas las preguntas que hicieran falta.

El salón de conferencias del hotel Sheraton, lugar donde Nike organizó el meeting, estaba atestado de prensa, vendedores y aficionados. No cabía ni un alfiler…Había cerveza gratis y mucho interés por saber que explicaría la marca sobre sus AIR. 

Allí estaban Frank Rudy y el podólogo Harry Hlavac, hablando sobre las propiedades biomecánicas de las suelas AIR y de las controvertidas Tailwind platedas con swoosh azul.

Un corredor se levantó alterado diciendo que había pagado 50 dólares por unas zapatillas que se le habían destrozado mientras corría y Strasser, un dirigente de Nike, se levantó como un rayo de su silla ofreciéndole un billete de 50 dólares a cambio de sus Tailwind, le dijo: “Tome, yo se las compro”!!! …y el corredor sorprendido, con los ojos abiertos como platos, se quedó pensativo, en silencio y mirando fijamente sus zapatillas cambió de opinión y dijo: “No, gracias, ya me las quedo…” – declinando la oferta de Nike porque prefería quedarselas… 

Tras todo aquello Nike inició una nueva linea de producción para las Tailwind sustituyendo el tejido plateado por uno de malla de nylon de un color gris claro, pero las primeras AIR de Nike estaban desacreditadas. Su amortiguación daba buenos resultados pero su peso, la poca flexibilidad del empeine y su boicoteadora pintura plateda les dieron muchos problemas…

NIKE TAILWIND: En este anuncio NIKE detallaba alguna de las innovaciones de la nueva zapatilla

NIKE INTRODUJO 12 INNOVACIONES EN LAS TAILWIND
Nike ofreció a todo aquel que quisiera la posibilidad de devolver las zapatillas a la tienda y recuperar su dinero pero curiosamente, tal y como sucedió con el corredor del meeting en el hotel Sheraton, muchos prefirieron quedárselas como recuerdo, y a fin de cuentas Nike recibió devoluciones de aproximadamente el 50% de la primera producción inicial de las Tailwind con tejido plateado

BILL PETERSON, EL PRIMER DISEÑADOR PROFESIONAL DE NIKE
La factoría de Saco siguió ampliándose y el edificio 108 dio la bienvenida a Bill Peterson, más conocido como “Willie.P”  el primer diseñador profesional de calzado que Nike había fichado para que diseñara nuevas zapatillas que pudieran albergar las cámaras AIR de Nike.

Willie P, uno de los primeros miembros del comité de diseño e ingeniería, formado en 1979 para reunir junto a una mesa a diseñadores, investigadores y atletas, recibió el tercer día de trabajo y de manos de su secretaria una pequeña caja de metacrilato transparente que contenía 100 tarjetas de visita donde podía leerse:
Bill Peterson – Comandante aéreo de las Nike AIR.

NIKE MARIAH
El primer proyecto de Willie P fueron las Nike Mariah, unas zapatillas de tan sólo 200 gramos que algunos considerarían como las mejores zapatillas de carreras del mundo. Las Mariah tenían una puntera distinta a las Tailwind y unas suelas AIR insertadas en el interior de en una combinación de 2 mediasuelas, una de poliuretano y otra de espuma de EVA de baja densidad.

Tras las Tailwind reinaba el desencanto en torno a las suelas AIR de Nike y tan sólo algunos corredores se animaron a comprar las Mariah. El AIR no había conseguido seducir y convencer a los corredores, y parecía que iba a desaparecer poco a poco, como uno de esos inventos que no resisten el paso del tiempo…

NIKE MARIAH 80s

En 1980 Nike decidió abrir en Exeter un laboratorio dedicado a la investigación bioquímica que sería reconocido como uno de los más avanzados del mundo. Nike se posicionó como la compañía deportiva con más inversión en lo que hoy en día denominaríamos I+D

Nike se puso como objetivo lanzar semestralmente al mercado un nuevo concepto que resultara tan revulsivo como lo habían sido las Tailwind. Con las Tailwind Nike aprendió de sus errores. Todavía faltaban varios años para que Nike lanzara en el 88 su famosa campaña y slogan Just Do It, pero no cabe duda que ese era su sino. 

Si la gente te dice que tus sueños son una locura, 
Tan sólo hazlo. Just Do it.

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